La fuerza del sentimiento

La fuerza sentimientoEstoy empezando a leer un libro y en uno de sus pasajes describe la situación de un campo de refugiados sirios y su relación con el entorno del país que los ha acogido.

Todo es sentimiento. Positivo o negativo.

Los sentimientos negativos de un estado han forzado a miles de personas a buscar una mejor forma de vida para ellos, pero sobre todo para sus familias, ahí entra en juego el cariño y el amor a los suyos. Sentimientos.

¿Qué fuerza a las personas a que predomine en ellas los sentimientos negativos? El odio, el rencor, la venganza. ¿No pueden albergar una pizca de cariño, de generosidad? No lo entiendo.

Con lo fácil que sería relacionarnos con respecto, con afecto, no hace falta que amemos a toda la humanidad, con que amemos a los que están a nuestro lado sería suficiente. Con tener una pizca de simpatía por vecinos, compañeros, amigos tal vez las cosas se desarrollaran pacíficamente. Aparecería el respeto, la comprensión, la tolerancia. La vida en paz.

Y no hay que ir a Siria para ver los efectos devastadores del odio. Aquí, en casa, veo como las declaraciones de muchos políticos nuestros, y algunos de los que se autodenominan más que progresistas, están teñidas de resentimiento.

Por ejemplo, no olvidan, ni perdonan, los efectos de la Guerra Civil Española, y parece que pretender que vuelva a suceder un enfrentamiento caracterizado por la envidia y el rencor, en ocasiones, más protagonistas que las ideas políticas.

Creo que es hora de cerrar página. Todos tenemos en nuestras familias integrantes de los dos bandos, fusiladores y fusilados. Más o menos allegados. Ha llegado el momento de rezar por ellos, los creyentes, o dedicarles un pensamiento emotivo, los no creyentes. Y desear, de verdad, que algo así no vuelva a suceder.

Pero para eso tiene que haber más sentimiento positivo, más afecto, más respecto.

¿Se podría enseñar la escuela? Debería. Aprender a querer a los compañeros, a mostrar respeto, a tolerar otras creencias.

En casa, se supone, el cariño de la familia es incondicional.

Si al fin, lo que mueve al mundo son los sentimientos, que sean sentimientos positivos, por favor.

Autor: Chari Ruiz

Periodista, lectora y aprendiz de muchas cosas.

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