Tonterías en la cocina (II)

Tonterías 2Seguimos con el comentario de las múltiples tonterías que se padecen en torno a la cocina.

Ahora le toca el turno a la cocina de diseño, esa moderna, que parece que desprecia la cocina tradicional, o la que llaman algunos viejuna.

Ya quisieran ellos guisar, ni por lo más remoto, como lo hacían los profesionales de la cocina tradicional, es decir, madres, abuelas, y demás. No en restaurantes, sino en familias con un gran número de comensales, recursos limitados, muy limitados, y utensilios manuales.

Creo que nunca he ido a un restaurante con estrellas michelín, me da pavor pagar tanto dinero por un plato efímero y que encima no me sepa a nada. Es verdad que hay algunos más económicos, o por lo menos en línea con los demás. Ya veremos si algún día me acerco, aunque supongo que la lista de espera será más que para una operación.

(Perdón, acabo de recordar que si que he ido a uno, la comida muy buena, pero no distinta, ni mejor ni peor a otros de su categoría, pero el servicio ya lo comentaré).

Hemos ido alguna vez, pocas, a restaurantes de estos modernitos, de cocina de diseño, y salvo agradables excepciones, todo nos ha sabido igual. Por mucho que nos hayan explicado los ingredientes, algunos incomprensibles, así como su elaboración.

Recuerdo uno en concreto, lleno hasta los topes, y sinceramente, todos los platos tenían el mismo aspecto, indescifrable, y sus sabores, insulsos. ¿Dónde estaba su éxito? Lo desconozco.

Mucha tecnología, muchos ingredientes, exóticos, o cuando menos desconocidos, mucha elaboración química, más propia de un laboratorio que de una cocina, pero falta base, mucha base de buena cocina, tradicional, desde el principio.

Hace un tiempo, nos reíamos con la deconstrucción de platos. Vamos, y es verdad que lo he visto en recetarios de algún cocinero ilustre, se te deshace la tortilla de patata, pues bueno, no te apures y te pongas a preparar otra, la colocas de forma artística en una copa de cóctel. Y ya está. Reúne todos los requisitos de cocina moderna ¿no? Fusión con la tradición, además.

Ahora, cualquier cocinero, o aprendiz, quiere montar su restaurante porque cree tener unas ideas brillantes, novedosas. Sinceramente, llevar un restaurante, llevarlo bien, quiero decir, me parece una tarea ardua, complicada, como dirigir una orquesta sinfónica.

Hay otra costumbre de estos restaurantes modernos, y aquí enlazo con el de una estrella en el que estuvimos hace tiempo, es la pasión de cocineros, camareros o propietarios por machacarte a explicaciones sobre los ingredientes empleados, su elaboración, los sabores, los aromas.

A ver, señores, si yo quiero una clase magistral de gastronomía, me apunto a un máster, solo quiero comer, tranquilamente, con mis acompañantes, no que me den la tabarra a lo largo de toda la comida. Está bien que te puedan indicar, brevemente ¡e!, brevemente, en qué consiste el plato, y salvo, si lo solicitas, ahí debe acabar toda explicación, lo mismo que el colegueo que se estila en algunos locales. Usted y yo no nos conocemos de nada, yo le trato a usted con respecto, haga usted lo mismo con nosotros, y por favor, no nos llame muchachos, que ya peinamos unas cuantas canas y no nos hemos ido de cañas juntos.

He dicho. Continuará…

Ver – Cocina.

 

 

 

 

 

Autor: Chari Ruiz

Periodista, lectora y aprendiz de muchas cosas.

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